miércoles, 21 de diciembre de 2011

Preguntas sin respuesta

Me pregunto cómo hacen los bombones por dentro
Me pregunto cómo harán la palomica que sale en las tarjetas de crédito, por detrás
Me pregunto dónde va el tiempo cuando duermes, y por qué parece ir tan despacio, por qué te da tiempo a vivir TANTAS cosas
Me pregunto cómo las ondas en el aire llevan diferentes sonidos al oído
Me pregunto qué tendrá la cerveza en las burbujas
Me pregunto cuándo hemos aprendido a respirar
Me pregunto por qué las uñas ni el pelo duelen cuando los cortas y, sin embargo, son algo vivo porque crece
Me pregunto por qué los tíos tienen nuez y las tías no
Me pregunto por qué no harán esmaltes de uñas más duraderos
Me pregunto qué se sentirá al estar en coma
Me pregunto cuándo evolucionará el ser humano y parará de pestañear
Me pregunto por qué el tabaco tiene que ser cancerígeno
Me pregunto cómo el cuerpo puede aguantar grados bajo cero
Me pregunto por qué estoy aquí y no allí, y por qué soy yo y no otra persona
Me pregunto qué se sentirá al parir, o nacer
Me pregunto cómo me sentaría beberme cuatro, cinco o seis botellas de vino en una mañana
Me pregunto por qué los cangrejos andan de lado
Me pregunto por qué se quedan en la mente los momentos menos importantes
Me pregunto si lo que para mí es azul, verde o rojo, para el resto será el mismo azul, verde o rojo
Me pregunto qué pasaría si lo normal fuera ser anormal
Me pregunto si habrá alguien que se beba el ketchup con pajita
Me pregunto si alguien estará pensando lo mismo que yo, y también estará pensando que yo he pensado que esa persona lo ha pensado

Pero hay cosas que no tienen respuesta. Y aunque la haya, a mí no me convencerá jamás.
Misterios de la vida. Ahí está la magia.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Pensamientos suicidas

Estos días pienso mucho acerca del suicidio. Pero no por nada del estilo "oh dios mío, quiero terminar con mi vida, soy tan infeliz, bla bla bla", sino que pienso sobre siucidarse en sí, sobre cómo hacerlo, y las miles de formas que existen. Pienso: oye, me podría morir cortándome las venas. Sí, eso es cierto. Pero creo que antes me moriría del asco de ver todo eso sangrando, rojo, líquido y vomitivo. Antes de matarme me marearía.

Eh, ¿y si pruebas ahorcándote? También es factible, pero justo cuando estuviera colgando, me arrepentiría de tal manera que intentaría salvarme por todos los medios, y como lo más probable es que no lo lograra, finalmente me moriría arrepintiéndome de mi propia estupidez.

Y... ¿qué tal con veneno? Bueno, esa es la opción más "llevadera" para mi cerebro. Es la forma más discretita. Y por eso mismo, no. Ya que te mueres (te matas, mejor dicho), hazlo a lo grande, coño.

Vale. Otra forma más llamativa es tirándote por una ventana. Pero es algo peligroso, no por el que se tira, claro está, sino para los que puedan pasar "accidentalmente" por la zona en ese preciso momento, o por si un niño chico pasa justo en frente y lo traumatizas para toda su vida. No me gustaría cargar con esa culpa aunque fuera en mi otra vida.

Sólo me queda el típico balazo en la cabeza. Para mí, algo imposible, porque no sé cómo narices podría conseguir un arma. Algo difícil, sí. Y queda la posibilidad de que te lo pegues con tan mala suerte que te quedes en estado vegetativo. Qué pasote.

Ahora mismo estoy pensando en más maneras, que sean económicas, fáciles y efectivas. Pero no se me ocurre ninguna. ¿Estrellarte con el coche? Eso es como tirarte de una ventana. No vale. ¿Echando a arder? Eso es como ahorcarte, te arrepentirías conforme encendieras el fuego. ¿Colgando de tu pie una pesada roca y lanzándote a un lago, mar o similar? El agua es lo mismo que el fuego. Arrepentimiento y angustia, y sensación de subnormalidad mientras lo haces.

Conclusión a la que he llegado hoy: jamás me moriré porque me suicide. Soy oficialmente inútil para matarme.