No tengo remedio. En vez de estar terminando un trabajo, en vez de estar dibujando para mañana, "en vez de" estoy perdiendo el tiempo. Pero es que voy a explotar. Hoy no sé muy bien por qué, estoy desmoralizada. Demasiadas cosas que hacer. Demasiadas cosas que probar. Demasiadas cosas que enamoran. Y muy poco tiempo, muy poco dinero, muy poco futuro. Esto es una mierda enorme. Lo mejor de todo es que (me parto...) mañana será un día precioso seguramente, y también seguramente me sienta super motivada, alegre, feliz, esperanzada, tendré las ideas claras, y sonreiré. Mira tú qué bien... Lo único que tengo en claro el día de hoy es que cuanto antes vuele, mejor. Pero para volar hay que ensayar primero, porque si no, te estrellas estrepitosamente contra el suelo y te abres la cabeza.
Pero es que ahora mismo, por mucho que piense en mañana, no me siento bien. Ni conmigo misma, ni con el mundo, ni con el universo. Y me jode profundamente. Joder, que yo sólo quiero beberme una cervecita a estar horas... y aquí estoy, haciendo el subnormal.
Pero yo sé cuál es el remedio. Y no llega el jodido. Necesito su cara pálida. Necesito su voz, su torso lleno de tatuajes, sus piernas esqueléticas. Necesito su silencio. A veces pienso que nunca llegará. Sinceramente, prefiero pensar que nunca lo hará, para olvidarme de una vez de reflexionar sobre mierdas que me saturan el cerebro y no me dejan pensar con claridad. Además, si ese pensamiento se esfuma, sé que entonces podrá ocurrir el milagro.
Pero hay un problema: soy demasiado exigente. A veces me raya serlo, pero otras pienso que es genial. Genialísimo.
En resumidas cuentas: 15 de octubre = mierda pura y dura. Cambio, corto y muero.
| Venid a por mí y llevadme lejos |
No hay comentarios:
Publicar un comentario