viernes, 20 de enero de 2012

En el agua

Hoy me siento como en uno de esos días en los que la mierda se te acumula hasta el cuello, pero en realidad no sabes qué clase de mierda es. Me explico: es cuando te sientes mal contigo misma y con el mundo en general, pero no sabes por qué y cuando reflexionas y buscas una causa, te das cuenta de que tal causa no existe y nunca ha existido. Pero estás tan mal...

Hoy es uno de esos días en los que con facilidad pasmosa podría arrancarme las tripas con las manos, desgarrarme por dentro, acabar con mi estado físico. Me gustaría poder romper algo grande y aparatoso, que hiciera mucho, mucho ruido al romperse. 

Estos cambios de humor que algunas noches (en las cuales sé con resignación que me toca no dormir) experimento me hacen pararme y preguntarme: "¿acaso es que sigo siendo una tierna adolescente de 15 años?". Y la respuesta que se agolpa en mi pequeño y torturado cerebro es siempre "no". Eso es lo peor de todo. Que cuanto más creces como persona y ente físico, más malos ratos están por venir. Claro que luego se compensan con los buenos, que también cada vez son mejores. Pero qué putada.

Sin problema me enterraría entre las sábanas de mi cama, rápidamente huiría del mundo y del ruido, y, sobre todo, de la realidad y del tiempo. 

¿Por qué los cambios grandes/gigantes y hermosos tardan tanto en producirse? ¿Por qué los malos están siempre al acecho? ¿Qué hay que hacer para escapar? Nadie responde. Genial.

Quiero desaparecer esta noche. Quiero convertirme en cualquier otro ser u objeto. Quiero dejar de ser un pestoso ser humano lleno de incertidumbres y miedos. Vivir no es fácil. 

Intentado y fallido. Mañana, o quizás pasado, será otro día. Siempre en el agua...

2 comentarios:

  1. ¿Sabes? Yo me siento igual algunas veces,
    por no decir la mayoría.
    Me encantan tus entradas

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  2. Gracias, y me alegro mucho de que alguien me entienda!!!
    Tú me encantas a mí

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